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Frases del principio de PETER

Cuando el juicio va mal, el acusado
presenta excepciones y prescinde
en lo que puede del jurado.
J. Dryden

--------------------

Un gran impulso, un fuerte impulso
y un impulso todos a una.
C. Dickens

-------------------------

CONCLUSIONES
Las excepciones aparentes no son excepciones .
El Principio de Peter se aplica a todos los empleados de todas las jerarquías.


----------------------------------

«Para ser un buen dirigente hay que ser un buen subordinado.»

----------------------------

La historia de la Humanidad es un
inmenso mar de errores en el que,
de vez en cuando, pueden encontrarse
unas cuantas verdades.
C. de Beccaria

--------------------

El éxito es considerado lo más dulce por quienes nunca lo tuvieron

---------------------

Todos vivimos en un círculo
B. Disraeli


--------------------

LAS MATEMÁTICAS DE LA INCOMPETENCIA
Incompetencia más incompetencia, igual a incompetencia

-----------------------

Los males nunca vienen solos

-------------------------------

Ocúpate de los cerros y las montañas se ocuparán de sí mismas


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Cuando el juicio va mal, el acusado
presenta excepciones y prescinde
en lo que puede del jurado.
J. Dryden

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Un gran impulso, un fuerte impulso
y un impulso todos a una.
C. Dickens

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CONCLUSIONES
Las excepciones aparentes no son excepciones . El Principio de Peter se aplica a todos los empleados de todas las jerarquías.


----------------------------------

«Para ser un buen dirigente hay que ser un buen subordinado.»

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La historia de la Humanidad es un
inmenso mar de errores en el que,
de vez en cuando, pueden encontrarse
unas cuantas verdades.
C. de Beccaria

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El éxito es considerado lo más dulce por quienes nunca lo tuvieron

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Todos vivimos en un círculo
B. Disraeli

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LAS MATEMÁTICAS DE LA INCOMPETENCIA
Incompetencia más incompetencia, igual a incompetencia

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Los males nunca vienen solos

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Ocúpate de los cerros y las montañas se ocuparán de sí mismas

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ES MEJOR ENCENDER UNA VELA QUE ECHAR PESTES DE LA COMPAÑIA DE ELECTRICIDAD

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Húndete, y el mundo se hunde contigo.
Empuja, y empujas solo.


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Los humildes... heredarán la tierra.
Jesús de Nazaret

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¡Ay! Indiferentes a su destino
juegan las pequeñas víctimas.
T. Gray

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La ignorancia es felicidad
Muchos empleados nunca se dan cuenta de que han alcanzado su nivel de incompetencia. Se mantienen perpetuamente ocupados, nunca pierden la esperanza de nuevos ascensos y permanecen, por tanto, felices y sanos.
Naturalmente, usted preguntará: «¿Cómo lo hacen?»


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Los poetas son los hierofantes de
una inaprensible inspiración.
P. B. Shiellpy



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16 - LEXICO

NOTA DE Vredondof : con el LEXICO acabo la publicacion capitulo a capitulo de "EL PRINCIPIO DE PETER" espero que os haya servido para algo , ami me ha encantado leerlo por 3ª o 4 Vez .. tambien deciros que lo teneis publicado entero en el mismo BLOG al final en

17 - EL PRINCIPIO DE PETER ( COMPLETO )


En este completo , he conseguido poner todas las ilustraciones que en los capitulos no los habia logrado , por ello no os viene nada mal el darle un vistazo.




Principio de Peter: "En una jerarquía,
todo empleado tiende a ascender
hasta su nivel de incompetencia"

Administrología efímera Una técnica de sustitución. Capítulo IX.
Alivio temporal Resultado del tratamiento médico al síndrome de colocación final. Capítulo XI.
Alternación compulsiva Una técnica para desconcertar a los subordinados. Capítulo XII.
Arabesco lateral Seudoascensoconsistente en un nuevo título y un nuevo lugar de trabajo. Capítulo III.
Archivofilia Maníade clasificación de papeles. Capítulo XII.
Ascenso Movimientohacia arriba desde un nivel de competencia.
Atolladero de Peter Lasituación de tener bloqueado el camino del ascenso. Capítulo IV.
Automatismo profesional Preocupaciónobsesiva por las fórmulas e indiferencia por los resultados. Capítulo III.
Buen subordinado Supuestamente,un buen dirigente: una falacia. Capítulo IV
Circumbendibusde Peter Circunambulación secreta o «velada» (véaseel vocablo siguiente).
Circunambulaciónde Peter Circunloquio o rodeo en presencia de unsupercolocado. Capítulo IV.
Cociente deascenso Expresión numérica de las perspectivas deascenso. Capítulo XIII.
Cociente de madurez Medidade la falta de eficiencia de una jerarquía. Capítulo VII.
Cocineros Losque hacen el caldo, algunos incompetentes. Capítulo VIII.
Codigofilia, inicial y digital Hablarcon letras y números en vez de con palabras. Capítulo XII.
Colocación al azar Unacausa de retraso en alcanzar el nivel de incompetencia. Capítulo IX.
Competencia Capacidaddel empleado, tal como la miden sus superiores, para desempeñar su puesto enla jerarquía. Capítulo III.
Competencia directiva Descalificaciónpara el ascenso. Capítulo VI.
Competencia en la cumbre Una-raracondición. Capítulo IX.
Complejo de Alger Unaquimera moralista acerca del efecto de empuje sobre el ascenso. Capítulo V.
Complejo de edificio Uncomplejo sobre edificios. Capítulo XII.
Complejo de los viejos tiempos Empequeñecimientosentimental de las cosas presentes y glorificación de las pasadas- un signode colocación final. Capítulo XII.
Complejo de hipersimiofobia Miedosentido por los superiores cuando un inferior demuestra un fuerte potencialdirectivo. Capítulo VI.
Complejo de Sócrates Unaforma de incompetencia creadora. Capítulo XIV.
Conversación para todo uso Fraseshechas o ambiguas. Capítulo XII.
Coordinador Empleadocuyo cometido es obtener competencia de los incompetentes. Capítulo XV.
Corolario de Peter Conel tiempo, todo puesto de una jerarquía tiende a ser ocupado por un empleadoque es incompetente para desempeñar sus obligaciones.
Cúspide flotante Unsupervisor sin subordinados. Capítulo III.
Desvío al hombrede la calle Dependencia excesiva respecto de la opiniónpública. Capítulo XII.
Einstein, Albert Matemático e innovador en el terreno de lasmodas masculinas. Capítulo IX.
Elegible Cualquier empleado que desempeñacompetentemente sus obligaciones es elegible para el ascenso.
Especializaciónconvergente Una técnica de sustitución. Capítulo XIII.
Especializaciónmarginal Una técnica de sustitución. Capítulo XIII.
Espiral de Peter Elrumbo no progresivo seguido por las organizaciones afectadas de incompetenciaa elevado nivel. Capítulo X.
Estatismo La oportuna renuncia a la tácticaascensional. Capítulo VIII.
Estudiar métodosalternativos Una técnica de sustitución. Capítulo XIII.
Excepciones No hay excepciones al Principio de Peter.
Exfoliaciónjerárquica Eliminación de empleados supercompetentes ysuperincompetentes. Capítulo III.
Éxito Colocación final en el nivel deincompetencia. Capítulo VIII.
Factorantigüedad Presión hacia abajo que se opone almovimiento hacia arriba de los empleados competentes. Capítulo V.
Fondos Los que necesita el profesor Peter.Capítulo VII.
Fonofilia Deseo anormal de poseer y usar instrumentospara la transmisión y grabación de la voz. Capítulo XII.
Fracaso(aplicado a escolares) Véase «Éxito».
Gargantuammonumentalis Síndrome de gigantesco parque fúnebre, granmausoleo y tumba enorme.
Gigantismotabulatorio Obsesión por mesas de gran tamaño. CapítuloXII.
Humildad Una técnica de incompetencia creadora. ,Capítulo XV.
Igualitarismo Sistema social que asegura el más fluidoy rápido funcionamiento del Principio de Peter. Capítulo VII.-
Impulsado Empleado que tiene impulso. Capítulo IV.
Impulso Relación de un empleado -por sangrematrimonio o amistad- con una persona situada por encima de él. Capítulo IV.
Incapacidad Una condición ocasionalmente comprendidapor los empleados, y con más frecuencia por la jefatura. Capítulo IX.
Incompetencia Cantidad nula: incompetencia másincompetencia, igual a incompetencia. Capítulo X.
Incompetenciacompulsivo Condición que ostentan los competentes enla cumbre. (Véase «Competencia en la cumbre».)
Incompetencia computadorizada Aplicaciónincompetente de las técnicas de computadoras, o la incompetencia intrínsecade una computadora. Capítulo XV.
Incompetencia creadora Incompetenciafingida que conjura el ofrecimiento de un ascenso no deseado. Capítulo XIV.
Inercia carcajeante Contarchistes en vez de trabajar. Capítulo XII.
Interpretación peteriana Aplicaciónde la ciencia jerarquiológica a los hechos y ficciones de la Historia. CapítuloXV.
Inversión de Peter Consistenciainterna, más estimada que la eficiencia. Capítulo III.
Inverso de Peter Personapara quien los medios se han convertido en fines en sí mismos. Capítulo III.
Irrelevancia total Unatécnica de sustitución frecuente en los niveles superiores del comercio.Capítulo XIII.
Jerarquía Organizacióncuyos miembros o empleados se hallan dispuestos por orden de rango, grado oclase.
Jerarquía keopsiana o feudal Estructurapiramidal con muchos empleados de baja categoría y pocos de alta. CapítuloVIII.
Jerarquiología Ciencia social que estudia las jerarquías,su estructura y su funcionamiento, fundamento de todas las ciencias sociales.
Jerarquiología comparada Unestudio incompleto. Capítulo VII.
Jerarquiología universal Uncampo de estudio inexplorado. Capítulo VII.
La imagen sustituye a larealidad Unatécnica de sustitución. Capítulo XIII.
Llegado Queha alcanzado la colocación final. Capítulo III
Matiz de Peter La diferencia entre el síndrome deseudoconsecución y el de colocación final. Capítulo V.
Nivel decompetencia Puesto de una jerarquía en el que unempleado hace, más o menos, lo que se espera de él.
Nivel de incompetencia Puestode una jerarquía en el que un empleado es incapaz de hacer lo que se esperanormalmente de él.
Orden «Primeraley de los cielos»: base del instinto jerárquico. Capítulo VIII.
Obtener consejo de expertos Unatécnica de sustitución. Capítulo XIII. -
Padrino Elque acelera el ascenso de empleados situados en los escalones bajos de lajerarquía.
Paliativos de Peter Alivianlos síntomas de incompetencia. Capítulo XV.
Papirofobia Deseo -anormal de tener «una mesa limpia.Capítulo XII.
Papiromanía Acumulación compulsivo de papeles. CapítuloXII.
Paradoja de Peter Losempleados de una jerarquía no se oponen realmente a la incompetencia de suscolegas. Capítulo IV.
Partido Organizaciónjerárquica cuya finalidad es seleccionar candidatos para un cargo político.Capítulo VII.
Peso muerto Acumulación,en cualquier nivel de una jerarquía, de empleados que han alcanzado su nivelde incompetencia.
Placebo de Peter Unaonza de imagen vale por una libra de realidad. Capítulo XIII.
Plataforma de Peter Elnivel de incompetencia.
Prescripciones de Peter Mediospara curar las enfermedades de los individuos o del mundo. Capítulo XV.
Primermandamiento Lajerarquía debe ser preservada.» Capítulo III.
Primero,lo primero Una técnica de sustitución. Capítulo XIII.
Principio de PeterEnuna jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta su nivel deincompetencia.
Profesión médicaUngrupo que se muestra apático y hostil hacia la jerarquiología. Capítulo XI.
Profilácticos de PeterUnaonza de prevención. Véase el Capítulo XV.
Prognosis de PeterPasesuficiente tiempo confirmando la necesidad, y la necesidaddesaparecerá.Capítulo XIII.
ProtegidoVéase «Impulsado».
ProlojerarquiólogosAutores que podrían haber contribuido alpensamiento jerarquiológico. CapítuloVIII.
Pro.verbiosComoalbergues de falacias jerarquiológicas. Capítulo VIII.
Puente de PeterUnaprueba importante: ¿Puede usted motivar a su padrino? Capítulo IV
Quite de PeterNegativaa un ascenso ofrecido. (No recomendado.) Capítulo XIV.
Regresión jerárquicaResultadode ascender a los incompetentes junto con los competentes. Capítulo XV.
Remedios de PeterMediospara prevenir la incompetencia vital total. Capítulo XV.
ResultadoRealizaciónde trabajo útil. Capítulo III.
Rigor cartisInterésanormal por mapas y planos, con escasa atención a las realidadesquerepresentan. Capítulo XII.
Santos Hombresbuenos, pero polemistas incompetentes. Capítulo VIII
Secreto Laesencia, del empuje. Capítulo V.
Síndrome de colocación final Patologíarelacionada con la colocación en el nivel de incompetencia. Capítulo XI.
Síndrome de Heep Conjuntode síntomas que denotan la creencia del paciente en su carencia de todomérito. Observado por David Copperfield, descrito por C. Dickens. CapítuloIII.
Síndrome de incompetenciavital Unacausa de frustración. Capítulo VIII.
Síndrome de seudoconsecución Conjuntode dolencias físicas derivadas de un empuje excesivo. Capítulo V.
Síndrome de vaivén Incapacidadpara tomar decisiones. Capítulo XII.
Sublimación Serdespedido hacia arriba: un seudoascenso. Capítulo III.
Supercolocado Personasituada por encima de uno, que habiendo alcanzado su nivel de incompetencia,le bloquea el camino del ascenso. Capítulo IV.
Supercompetencia Hacer demasiado bien el propio trabajo, unacaracterística peligrosa. Capítulo III.
Superincompetencia Ausenciatotal de resultado y de ritual: motivo de despido. Capítulo III.
Sustitución Unatécnica salvadera para empleados situados en la Plataforma de Peter. CapítuloXIII.
Tabulofobia privada Imposibilidadde tolerar la presencia de mesas. Capítulo XII.
Tabulogía anormal Elestudio de las disposiciones desusadas de mesas, bancos de trabajo, etc.Capítulo XII.
Teorema de Hull «Elimpulso combinado de varios padrinos esa igual a la suma de sus respectivosimpulsos multiplicada por el número de padrinos.» Capítulo IV
Terapia de distracción Untratamiento para el alivio del síndrome de colocación final. Capítulo XII.
Términos con carga emocional Noutilizados en jerarquiología. Capítulo IX.
Tests de aptitud Mediomuy difundido de apresurar la colocación final. Capítulo IX.
Trámite Actividadesque favorecen las reglas, rituales y formas de una jerarquía. Capítulo III.
Transferencia cesariana prejuicioirracional contra alguna característica física, una jerarquía
Transferencia, hacia abajo,hacia arriba y hacia fuera Técnicaspara evitar la responsabilidad. Capítulo XII.
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15 - LA EXTENSIÓN DARVINIANA

El Principio de Peter Dr. Laurence J. Peter y Raymond Hull

Capítulo Decimoquinto

LA EXTENSIÓN DARVINIANA

Los humildes... heredarán la tierra.
Jesús de Nazaret

Al examinar la competencia y la incompetencia hemos tratado principalmente, hasta el momento, de problemas vocacionales, de los esfuerzos y las
estratagemas que los hombres utilizan para ganarse la vida en una sociedad compleja e industrializada.

En este capítulo aplicaremos el Principio de Peter a una materia más amplia, a la cuestión de la competencia vital. ¿Puede la raza humana mantener su posición, o progresar, en la jerarquía evolutiva?

LA INTERPRETACIÓN PETERIANA DE LA HISTORIA

Muchos ascensos ha conseguido el hombre en la jerarquía de la vida. Hasta el momento, cada ascenso, de arborícola a cavernícola, a encendedor de fuego, a picapedrero, a bruñidor de la piedra, a fundidor de bronce, a forjador de hierro, etc., ha aumentado sus perspectivas de supervivencia como especie.
Los más envanecidos miembros de la raza creen en la existencia de un progreso continuo, o ascenso ad infinitum. Yo señalaría que, tarde o temprano, el hombre debe alcanzar su nivel de incompetencia vital.
Dos cosas podrían impedir que esto sucediera: que no hubiera tiempo suficiente o que no hubiera suficientes grados en la jerarquía. Pero, por lo que hasta el presente podemos asegurar, tenemos un tiempo infinito por delante (lo aprovechemos o no), y hay un número infinito de grados en existencia o en potencia, (diversas religiones han descrito jerarquías enteras de ángeles, semidioses y dioses por encima del actual nivel de humanidad).
Otras especies han conseguido muchos ascensos, sólo para alcanzar sus niveles de incompetencia vital.
El dinosaurio, el tigre de gigantescos y afilados colmillos, el terodáctilo, el mamut, se desarrollaron y florecieron en virtud de ciertas cualidades.... corpulencia, garras, alas, colmillos.
Pero las mismas cualidades que al principio aseguraron su ascenso fueron finalmente causa de su incompetencia. Podríamos decir que la competencia contiene siempre la semilla de la incompetencia.

La vulgar campechanía del general Buenaguerra, la falta de originalidad de la señorita Fiel, la dominante personalidad del señor Ibasta ... ¡éstas fueron las cualidades que les depararon el ascenso: estas mismas cualidades terminaron impidiéndoles obtener nuevos ascensos! Del mismo modo, diversas especies animales, tras dilatados evos de constante ascenso, han alcanzado los niveles de incompetencia y han permanecido estáticas, o han adquirido superincompetencia y se han extinguido.

Esto mismo les ha sucedido a muchas sociedades y civilizaciones humanas. Algunos pueblos que florecieron en situación colonial, bajo la tutela de naciones más fuertes, se han mostrado incompetentes cuando fueron ascendidos al autogobierno. Otras naciones que se gobernaban competentemente a sí mismas como ciudades-estados, repúblicas o monarquías, han resultado incompetentes para sobrevivir como potencias imperiales. Civilizaciones que prosperaron en la adversidad y en la penuria se mostraron incompetentes para soportar las tensiones del éxito y la opulencia.

¿Y la raza humana considerada como un todo? La inteligencia es la cualidad que ha conseguido un ascenso tras otro para la Humanidad.

¿Resultará esa inteligencia un obstáculo para nuevos ascensos?, ¿Llegará a reducir a la Humanidad a la condición de superincompetencia (véase el capítulo III) y asegurar así su, rápida expulsión de la jerarquía vital?


DOS SIGNOS ACIAGOS

1. Regresión jerárquica
La sociedad comienza su tarea de moldear e instruir a los nuevos miembros de la raza humana por medio de las escuelas. Ya he examinado un típico sistema escolar en cuanto se refiere a los maestros que lo componen. Consideremos ahora la escuela en cuanto afecta a los alumnos.
El sistema escolar tradicional constituía una pura expresión del Principio de Peter. Un alumno era ascendido, grado a grado, hasta que alcanzaba su nivel de incompetencia. Se decía entonces que había «fracasado» en el grado 5, o en el 8 o en el 11. Tendría que «repetir el curso»; esto es, tendría que permanecer en su nivel de incompetencia. En algunos casos, debido a que el niño estaba desarrollándose todavía mentalmente, su competencia intelectual aumentaba durante el año «repetido», y quedaba entonces calificado para un nuevo ascenso. Si no, volvía a «fracasar» y volvía a «repetir». (Es de notar que este «fracaso» es lo mismo que, en los estudios vocacionales, denominamos «éxito» esto es, la consecución de la colocación final en el nivel de incompetencia.)
A los funcionarios de la enseñanza no les gusta este sistema: piensan que la acumulación de estudiantes incompetentes rebaja el nivel medio de la escuela. Un director me dijo: «Quisiera poder aprobar a todos los alumnos torpes y suspender a los brillantes.- eso elevaría el nivel, y los cursos mejorarían. Esta acumulación de estudiantes torpes desacredita a la escuela al reducir el promedio de éxitos.»
Una táctica tan extremoso no será generalmente tolerada. Por eso, para evitar la acumulación de incompetentes, los directores han puesto en práctica el plan de ascender a todos los incompetentes y a los competentes. Encuentran justificación psicológica a esa política diciendo que ahorra a los estudiantes la penosa experiencia del fracaso.
Lo que realmente están haciendo es aplicar la sublimación percuciente a los estudiantes incompetentes.
El resultado de esta sublimación percuciente en masa es que la graduación en una escuela superior representa ahora tal vez el mismo nivel de logro académico que representaba hace unos años el grado 11. Con el tiempo, el valor de la graduación final irá descendiendo al nivel del antiguo grado 10, el grado 9 y así sucesivamente.

Designo a este fenómeno con el nombre de regresión jerárquica.

Resultados de la regresión jerárquica Certificados académicos, diplomas y títulos están perdiendo su valor como medidas de competencia. Bajo el antiguo sistema, sabíamos que un alumno que suspendía el grado 8 debía, por lo menos, haber sido competente en el grado 7. Sabíamos que un alumno que suspendía el primer año de Universitario debía, por lo menos, haber sido un competente graduado de escuela superior, etc.
Pero ahora no podemos suponer semejante cosa. El moderno certificado demuestra solamente que el alumno fue competente para resistir un cierto número de escolaridad.

La titulación en escuela superior, en otro tiempo certificado de competencia ampliamente aceptado, es ahora sólo un certificado de incompetencia para los bien remunerados puestos de más responsabilidad1.
Otro tanto sucede en el plano universitario. Los grados de licenciatura han descendido en valor.
Sólo el doctorado comporta todavía una notable aura de competencia, pero su valor va menguando rápidamente por la aparición de grados posdoctorales. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que también el posdoctorado se convierta en un distintivo de incompetencia para muchos puestos, y sea preciso pasar por postpost y pos-pos-posdoctorados?

La escalada del esfuerzo educacional acelera el proceso de degradación. Muchas Universidades, por ejemplo, emplean en la actualidad el mismo sistema alumno-profesor (estudiantes veteranos que enseñan a los más jóvenes) que hace cincuenta años estaba condenado en las escuelas primarias.
La escalada del esfuerzo en cualquier otro campo produce resultados semejantes. Bajo el apremio de obtener más ingenieros, científicos, sacerdotes, maestros, automóviles, manzanas, astronautas, o lo que usted quiera, y de obtenerlos más rápidamente, los niveles de aceptación descienden necesariamente: aparece la regresión jerárquica.
Usted, como consumidor, empresario, artesano o profesor, ve sin duda los resultados de la regresión jerárquica. Volveré más adelante sobre el tema para sugerir los medios por los que podría controlarse.

2. Incompetencia computarizada

Un hombre embriagado es temporalmente incompetente para seguir una dirección recta. Mientras camine a pie, constituye un peligro, sobre todo para él mismo. Pero puesto al volante de un automóvil puede, antes de romperse la cabeza, matar a varias otras personas.
No es preciso insistir sobre esto. Evidentemente, cuanto más poderosos sean los medios a mi disposición, mayor será el bien o el mal que puedo causar con mi competencia o mi incompetencia.
La Prensa, la Radio, la Televisión, han ido ampliando sucesivamente el poder del hombre de propagar y perpetuar su incompetencia. Le toca ahora el turno a la computadora.

Sección uso de computadoras: Caso N° 11

R. Brumas, fundador y director gerente de «Módulos Ensamblados Brumas, S.A.», era un ingeniero-inventor que había alcanzado como administrador su nivel de incompetencia. Brumas se quejaba constantemente del trabajo de su jefe de administración, empleados y contables. No se daba cuenta de que eran tan eficientes como la mayoría de los grupos de empleados similares.
Algunos de ellos no habían alcanzado todavía sus niveles de incompetencia: realizaban algún trabajo y mantenían el negocio en marcha. Se las arreglaban para entender las confusas instrucciones de Brumas, separaban lo que más valía pasar por alto de lo que sería de utilidad para la empresa y, luego, emprendían la acción adecuada.
Un agente de ventas convenció a Brumas de que podía echarse mano a una computadora para que realizara la mayor parte del trabajo administrativo de su oficina, así como para mejorar la

1 Es de notar que la regresión jerárquica no es un fenómeno enteramente moderno. Hace muchos años, el simple hecho de saber leer y escribir fue considerado por sí solo como un certificado de competencia para los puestos más importantes. Se descubrió entonces que había un creciente número de necios en estas condiciones, por lo que los patronos comenzaron a elevar sus niveles, quinto grado, octavo grado, etcétera. Cada uno de estos niveles empezó como certificado de competencia; cada uno de ellos fue finalmente considerado como certificado de incompetencia.

eficiencia de la fábrica. Brumas hizo el pedido, fue instalada la computadora y se procedió al despido del personal sobrante.
Pero Brumas no tardó en descubrir que el trabajo de la empresa no estaba siendo realizado tan rápidamente ni tan bien como antes. Una computadora tiene dos peculiaridades que él no había comprendido. (Al menos, no había comprendido que serían aplicables a sus operaciones.)

a) Una computadora se rebela ante cualquier instrucción poco clara, hace parpadear sus luces y espera aclaración.

b) Una computadora no tiene tacto. No adulará. No discurrirá. No dirá: «Sí, señor; al instante, señor», a unas instrucciones equivocadas, y luego marchará y hará lo que es más indicado.
Simplemente, seguirá las instrucciones equivocadas, siempre que hayan sido dadas con claridad.
Los negocios de Brumas empezaron a decaer rápidamente, y, al cabo de un año, su empresa quebró. Había sido víctima de la incompetencia computarizada.

OTROS HORRIBLES EJEMPLOS.

a) El Departamento de Educación de Québec pagó equivocadamente 275.864 dólares en préstamos a estudiantes. El error fue cometido por los servicios multicopiadores dirigidos por una computadora.
b) En Nueva Cork, la computadora de un Banco, recibió un aumento momentáneo de tensión: cuentas por un valor total de tres mil millones de dólares permanecieron sin cuadrar durante veinticuatro horas.
c) La computadora de una Compañía de líneas aéreas imprimió seis mil notas de reserva en vez de diez. La Compañía se encontró con un excedente de 5.990 caramelos de menta.
d) Un estudio realizado en 1966- pone de manifiesto que más del setenta por ciento de las instalaciones de computadoras llevadas a cabo en Inglaterra aquel año deben ser consideradas comercialmente ineficaces. Una computadora era tan sensible a la electricidad estática que cometía errores cada vez que se acercaba a ella una empleada que llevase ropa interior de nailon.

Tres observaciones

a) La computadora puede ser incompetente en Si misma, esto es, incapaz de realizar y regular con exactitud, el trabajo para el que fue diseñada. Esta clase de incompetencia no puede ser eliminada jamás, porque el Principio de Peter es aplicable en las empresas donde se diseñan y fabrican las computadoras

b) Aun cuando sea competente en sí misma, la computadora amplifica enormemente los, resultados de la 'incompetencia de sus propietarios y operadores.

c) La computadora, al igual que un empleado humano, se halla sometido al Principio de Peter. Si al comenzar hace un buen trabajo, existe una fuerte tendencia a ascenderle a tareas de más responsabilidad, hasta que alcanza su nivel de incompetencia.

Interpretación de los signos
Estos dos signos -la rápida extensión de la regresión jerárquica y la incompetencia computadorizada- son solamente parte de una tendencia general que, si continúa, acabará llegando inevitablemente al nivel de total incompetencia vital.
En el capítulo III vio usted que la preocupación obsesiva por el trámite podría destruir finalmente la finalidad para la que existía la jerarquía (resultado). Vemos aquí que la irreflexiva escalada del esfuerzo educacional y la automatización de métodos anticuados o incorrectos constituyen ejemplos de esta insensata clase de trámite. Nuestros dirigentes en política, ciencia, educación, industria y ejército han insistido en que vayamos tan rápidamente como podamos, y tan lejos como nos sea posible, inspirados sólo por la ciega fe en que -el gran trámite producirá gran resultado.
Como estudiante de jerarquiología, comprende usted ahora que la continua escalada de trámite de la sociedad es, simplemente, inversión de Peter a gran escala.

EL PRIMER ERROR DEL HOMBRE: LA RUEDA

Contemple los resultados. Cabe suponer que por nuestra propia inteligencia y nuestra dedicación, nos hallamos todos condenados a la escalada. Hace unas décadas, nuestra tierra estaba salpicada de cristalinos lagos y surcada por ríos de frescas y claras aguas. El suelo producía sanos alimentos. Los habitantes de las ciudades tenían fácil acceso a paisajes rurales de serena belleza.
Hoy, lagos y ríos son puras cloacas. El aire está cargado de humo, hollín y residuos industriales volatilizados. La tierra y el agua se hallan envenenadas con insecticidas, como consecuencia de los cuales pájaros, abejas, peces y ganados se hallan en trance de muerte. El campo es un vertedero de basuras y automóviles viejos. ¡Esto es progreso! Hemos progresado tanto que ni siquiera podemos hablar confiadamente de las perspectivas de supervivencia humana.

Figura 26. Los habitantes de las ciudades tenían fácil acceso paisajes rurales de serena belleza

Hemos frustrado la promesa de este siglo convertido los prodigios de la ciencia en una cámara de horrores, en la que un holocausto nuclear podría convertirse en una trampa mortal para toda la raza humana. Si continuamos proyectando, inventando, construyendo y reconstruyendo febrilmente en la dirección seña lada por este progreso, alcanzaremos el nivel de incompetencia
vital total.

La nueva ciencia social muestra el camino

¿Siente usted a veces que tiene una cita con el olvido, pero preferiría faltar a ella? La jerarquiología puede enseñarle cómo hacerlo.
De todas las propuestas para el mejoramiento de la condición humana y supervivencia de la raza humana, solamente una, el Principio de Peter, incluye de modo realista un conocimiento fáctico sobre el organismo humano. La jerarquiología revela la verdadera naturaleza del hombre, su perpetua producción de jerarquías, su búsqueda de medios para mantenerlas y su contrarrestante tendencia a destruirlas. El Principio de Peter y la jerarquiología suministran el factor unificador de todas las ciencias sociales.

LOS REMEDIOS DE PETER

¿Debe la raza humana alcanzar incompetencia vital y obtener la expulsión de la jerarquía vital?
Antes de responder a esta cuestión, pregúntese a sí mismo: «¿Cuál es la finalidad (resultado) de la jerarquía humana?»
En mi conferencia El destino está ante nosotros, digo a mis alumnos: «Si no sabéis adónde vais, probablemente acabaréis en otra parte.»
Evidentemente, si la finalidad de la jerarquía es total exfoliación humana, los remedios de Peter no son necesarios. Pero si queremos sobrevivir, y mejorar nuestra condición, los remedios de Peter, que van desde la prevención a la curación, mostrarán cómo hacerlo.
Yo ofrezco:
a) Profilácticos de Peter: medios para evitar el ascenso al nivel de incompetencia.
b) Paliativos de Peter: para quienes ya han alcanzado su nivel de incompetencia, medios para prolongar la vida y conservar la salud y la felicidad.
c) Placebos de Peter: para la supresión de los síntomas del síndrome de colocación final.
d) Prescripciones de Peter: medios de curar las enfermedades del mundo.

a) PROFILÁCTICOS DE PETER, UNA ONZA DE PREVENCION

Un profiláctico, en sentido jerarquiológico, es una medida preventiva aplicada- antes de que aparezca el síndrome de colocación final, o antes de que comience la regresión jerárquica.

El poder del pensamiento negativo

Encarezco vivamente el salutífero poder del pensamiento negativo. Si Salustiano Espina hubiera pensado en los aspectos negativos del puesto de primer ejecutivo, ¿habría aceptado el ascenso?

Supongamos que hubiera preguntado: « ¿Qué pensarán de mí los directores? ¿Qué esperarán mis subordinados? ¿Qué esperará mi mujer?»
Si Espina se hubiera atenido a los aspectos negativos del ascenso, ¿habría detenido el curso de los sucesos que destruyeron su salud?

Desde el punto de vista intelectual era competente; podría haber acumulado las negativas, incluyendo el conflicto de códigos anteriormente descrito, la modificación de relaciones con sus amigos, las presiones para ingresar en el club deportivo, la necesidad de tener un esmoquin, las peticiones de su mujer de un nuevo guardarropa, la solicitud de la comunidad de que encabezara las suscripciones benéficas y todas las demás presiones asociadas con el ascenso.
Podría muy bien haber decidido que en su antiguo nivel de vida era plena realización, que estaba satisfecho donde estaba y que valía la pena proteger su posición, su vida social, sus distracciones y su salud.
Usted puede aplicar el poder del pensamiento negativo. Pregúntese a sí mismo: «¿Qué me parecería trabajar para el jefe de mi jefe?» Mire, no a su jefe, a quien usted piensa que podría remplazar, sino al jefe de él. ¿Le gustaría trabajar para el hombre situado dos escalones por encima de usted? La respuesta a esta pregunta tiene a menudo efectos profilácticos.
Al tratar de la incompetencia a escala local, nacional o mundial,, el pensamiento negativo posee una extraordinaria potencia.
Considere, por ejemplo, las excelencias de un costoso programa de exploración submarina.
Observe las incomodidades y peligros de la vida en el fondo del mar; compárelo con la comodidad y la seguridad de una tarde pasada junto a la piscina o una fiesta nocturna en la playa.
Considere la pestilencia, los malos sabores y los peligros implicados en rociar el Globo con insecticidas; compárelos con el sencillo placer, y el ejercicio terapéutico, de rociar manualmente las plantas del jardín.

El poder del pensamiento negativo puede ayudarnos a evitar que nos escalemos a nosotros mismos hasta un nivel de incompetencia vital, y ayudar así a impedir la destrucción del mundo.
Otro profiláctico: Incompetencia creadora Como otra forma de abordar el gran problema de la vital del hombre, consideremos la aplicación de la incompetencia creadora. No necesitamos renunciar a la apariencia de forcejear por el ascenso en la jerarquía vital, pero podríamos practicar deliberadamente la incompetencia irrelevante para impedirnos a nosotros mismos obtener ese ascenso. (Por «irrelevante» entiendo «no relacionado con las tareas de encontrar alimento, conservar el calor, mantener un medio ambiente sano y criar hijos, elementos esenciales de la supervivencia».)
Veamos un ejemplo. En el ámbito del mundo que habita, el hombre ha resuelto competentemente muchos problemas de transporte. Sin necesidad de invertir en ello mucho tiempo, puede viajar a cualquier parte del Globo, sin mas penalidades ni peligros de los que soporta al caminar por las calles de su propia ciudad. (¡Con bastante menos peligro, si da la casualidad de que vive en una gran ciudad!)
Sería de esperar que el ascenso en la jerarquía del viaje promoviera al hombre de viajero terrestre a viajero espacial, Pero esto sería practicar la escalada por la escalada. El hombre no tiene ninguna necesidad de explorar personalmente la Luna, Marte, o Venus Ya ha enviado instrumentos de radar, televisión y fotografía que transmiten vívidas descripciones de estos cuerpos celestes. Los informes transmitidos indican que son lugares inhóspitos.
El hombre estaría mucho mejor sin el ascenso a viajero espacial. Pero, como hemos visto, no es cosa fácil rechazar un ascenso. La forma segura, agradable y eficaz es aparentar no merecerlo:
esto es incompetencia creadora.

El hombre tiene ahora la oportunidad de manifestar incompetencia creadora en este campo de los viajes espaciales2.
Tiene la oportunidad de refrenar su peligrosa inteligencia y mostrar un poco de saludable incompetencia.

LA ENFERMEDAD SUBSISTE.

Consideremos otro ejemplo. El hombre se ha elevado en la jerarquía terapéutica a través de la magia, el vudú, la curación por la fe, hasta la medicina y la cirugía ortodoxas modernas. Se halla ahora muy próximo a fabricar seres humanos con piezas de repuesto, naturales y sintéticas. Este paso le haría ascender de curador a creador.
Pero, situado ante una explosión demográfica y con situaciones de hambre a escala mundial, ¿qué necesidad tiene el hombre de aceptar este ascenso?
¿No sería oportuno manifestar incompetencia creadora en esta cuestión, emplear deficientemente la técnica creadora y evitar así el inútil y potencialmente peligroso ascenso?

De usted depende

Con un poco de reflexión, podrá usted encontrar otros campos en los que cabría hacer aplicación de esta incompetencia creadora, de esta humildad.
2 Las averías, retrasos y desastres relacionados con los viajes espaciales indican que las personas que intervienen en ellos pueden, de hecho, estar ejercitando incompetencia creadora, Recalco «pueden», porque la piedra de toque de la verdadera incompetencia creadora consiste en que el observador no puede decir con seguridad si la incompetencia es deliberada o no

Enfrentados a la posibilidad de ascenso al nivel de incompetencia vital total -por ejemplo, por la contaminación atmosférica, la guerra nuclear, el hambre mundial o una invasión de bacterias marcianas, haríamos bien en utilizar los profilácticos de Peter.
Si practicamos el pensamiento negativo y la incompetencia creadora, y evitamos con ello dar el paso final, aumentaría la posibilidad de supervivencia humana. Los profilácticos de Peter previenen los ascensos patológicos.

b) PALIATIVOS DE PETER, UNA ONZA DE ALIVIO

Aunque la raza humana, como un todo, no ha alcanzado aún su nivel de incompetencia vital total, muchos individuos, como hemos visto anteriormente, alcanzan ese nivel y rápidamente se eliminan a sí mismos del mundo.
He presentado ya algunos paliativos para esas personas, medidas que pueden permitirles desarrollar sus vidas con felicidad y bienestar relativos. Veamos ahora cómo tales paliativos pueden ser aplicados a una escala mayor.

La regresión jerárquica detenida

Como vimos anteriormente, en un sistema educacional la regresión jerárquica viene causada por la sublimación percuciente masiva de alumnos, a los que, en los viejos tiempos, se les habría permitido suspender.
En vez de utilizar la sublimación percuciente, yo propongo administrar a estos estudiantes el arabesco lateral En la actualidad, un estudiante que suspende, o «fracasa» en el grado 8 es sublimado al grado 9.
Con arreglo a mi plan, sería objeto de arabesco desde el grado 8 a un primer curso de la Academia de Ampliación de Estudios. Podría entonces repetir el trabajo del año, preferiblemente con hincapiéé en las cuestiones que no logró comprender antes. La experiencia adquirida, su mayor madurez y con suerte una enseñanza más competente, podrían prepararle para el grado 9.
Si no, sus padres difícilmente se opondrían a que «ganara» una beca de dos años en la Academia de Ampliación de Estudios.
Finalmente, si al llegar a la edad escolar límite, el alumno no realizaba más progresos sería recompensado con un certificado por el que se le nombraría miembro honorario vitalicio de la Academia de Estudios.
De este modo, el arabesco lateral le deja a un, lado. No perjudica a la educación de los alumnos que todavía están ascendiendo, y no disminuye el valor de los grados y títulos que éstos consiguen.
La técnica ha demostrado su eficacia- con trabajadores.
¿Por qué no probarla a gran escala en el campo educacional? El paliativo de Peter previene la sublimación percuciente.

c) PLACEBO DE PETER, UNA ONZA DE IMAGEN

Jerarquiológicamente hablando, un placebo es la aplicación de una metodología neutral (no escalatoria) para suprimir los indeseables resultados de alcanzar un nivel de incompetencia.

Quisiera referirme de nuevo al caso de la señora Chalán, citado en el capítulo XIII. La señora Chalán, en su nivel de incompetencia, no se pasaba el tiempo enseñando matemáticas, sino encomiando el valor de las matemáticas.
La señora Chalán estaba sustituyendo la realidad por la imagen. Placebo de Peter: Una onza de imagen Vale por una libra de realidad.
Veamos ahora cómo puede aplicarse el placebo a gran escala. Trabajadores incompetentes, en vez de esforzarse por obtener el ascenso, disertarían con elocuencia sobre la dignidad del trabajo.

Educadores incompetentes renunciarían a la enseñanza y se pasarían el tiempo, exaltando el valor de la educación. Pintores incompetentes fomentarían la apreciación del arte. Astronautas incompetentes escribirían relatos de ciencia-ficción. Personas sexualmente incompetentes escribirían poesías amorosas.
Todos estos aplicadores del Placebo de Peter podrían no estar haciendo mucho bien, pero, al menos, no estarían haciendo ningún daño y no perjudicarían la actividad de los miembros competentes de las diversas profesiones y oficios. El placebo de Peter previene la parálisis profesional.

d) PRESCRIPCION DE PETER, UNA LIBRA DE CURACION

¿Cuáles podrían ser para la raza humana los resultados de la aplicación de la prescripción de Peter?
Los profilácticos de Peter evitarían que millones de personas alcanzaran jamás sus niveles de incompetencia. Por consiguiente, esos mismos millones de personas, que, bajo su actual sistema, permanecen frustradas e improductivas, serían, durante toda su vida, felices y útiles miembros de la sociedad. Los paliativos y placebos de Peter conseguirían que quienes hubieran alcanzado sus niveles de incompetencia se mantuvieran inofensivamente ocupados, felices y sanos. Este cambio permitiría dedicarse a un trabajo productivo a los millones de personas actualmente empleadas en cuidar de la salud, y en reparar los desatinos, de todos estos incompetentes.
¿Resultado? Una enorme cantidad de horas-hombre, de creatividad, de entusiasmo, quedaría disponible para finalidades constructivas.
Podríamos, por ejemplo, desarrollar para nuestras grandes ciudades sistemas de transporte rápidos, seguros, cómodos y eficientes. (Costarían menos que las naves espaciales y servirían a más personas.)
Podríamos crear fuentes de energía (por ejemplo, generadores accionados por quemadores de basuras sin humo) que no contaminaran la atmósfera. Contribuiríamos así a la mejor salud de nuestras gentes, al embellecimiento de nuestros paisajes y a la mejor percepción de los que fueran más bellos.
Podríamos mejorar la calidad y la seguridad de nuestros automóviles, hermosear nuestras avenidas, carreteras y autopistas, y devolver así un cierto grado de seguridad y de placer al transporte terrestre.
Podríamos aprender a devolver a nuestras tierras de labor productos orgánicos que enriquecerían el suelo, sin envenenarle.
Muchos desperdicios que ahora se arrojan a la basura podrían ser- recuperados y convertidos en nuevos productos utilizando para ello sistemas de recogida tan complejos como nuestros actuales sistemas de distribución.
O también, los desperdicios inútiles podrían ser empleados para rellenar los hoyos de minas abandonadas y regenerar la tierra con fines constructivos.

Usted ya se da cuenta

El espacio disponible no permite insistir sobre el particular. Usted, como lector reflexivo, podrá ver la aplicación de la prescripción de Peter3 en su vida y en su trabajo, y en la vida y el trabajo de su ciudad, su país y su planeta.
3 Yo he aplicado esto a la educación. (Véase Prescriptive Teaching, por Laurence J. Peter, Nueva
York:«McGraw-Hill Book, Co.», 1965.)

Convendrá usted en que el hombre no puede conseguir su mayor realización buscando la cantidad por la cantidad: la conseguirá mejorando la calidad de la vida; en otras palabras, evitando la incompetencia vital.
La prescripción de Peter ofrece un mejoramiento de la calidad de la vida, en lugar de una insensata orientación hacia el olvido.

PROGRESO DE LA JERARQUIOLOGIA

He; dicho ya suficiente'-para hacerle ver que su felicidad, salud y el goce de realizarse, así como la esperanza para el futuro del hombre radican en la comprensión del Principio de Peter, en la aplicación de los principios de la jerarquiología y en la utilización de la prescripción de Peter hara resolver los problemas humanos.
He escrito este libro para que pueda usted comprender y utilizar el Principio de Peter. Su aceptación y aplicación son cosas de su propia incumbencia. Le seguirán, sin duda, otros libros.
Entretanto, esperemos que algún filántropo no tarde en fundar en alguna parte, en alguna Universidad importante, una cátedra de jerarquiología. Cuando esto ocurra, yo estoy calificado y dispuesto a ocupar el puesto, ya que me he mostrado capaz en mi actual empeño.

El Principio de Peter
Figura 27. El hombre conseguirá su mayor realización mejorando la calidad de la vida.

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14 - INCOMPETENCIA CREADORA

Capítulo Decimocuarto

INCOMPETENCIA CREADORA

Haz siempre una cosa menos que las que crees poder hacer.
B. M. Baruch

¿Le parece mi exposición del Principio de Peter algo semejante a una filosofía de la desesperación?
¿Se resiste usted a aceptar la idea de que la colocación final, con sus lastimosos síntomas físicos y psicológicos, deba ser el fin de toda carrera?
Haciéndome cargo de esto, quisiera ofrecer al lector un cuchillo que le permita cortar este nudo gordiano filosófico.

ES MEJOR ENCENDER UNA VELA QUE ECHAR PESTES DE LA COMPAÑIA DE ELECTRICIDAD

«Seguramente -quizá diga usted-, una persona puede negarse a aceptar el ascenso y seguir trabajando a gusto en un puesto que puede desempeñar competentemente.»

Un ejemplo interesante

La negativa a aceptar una oferta de ascenso es conocida con el nombre de Quite de Peter.
Parece muy fácil, desde luego. Sin embargo, no he descubierto más que un solo caso en que fuera empleado con éxito.

T. Serrador, carpintero de la «Compañía de Vigas de Construcción», era tan trabajador, competente y escrupuloso en su labor que le fue ofrecido varias veces el puesto de capataz.
Serrador respetaba a su jefe, y le habría gustado complacerle. Pero era feliz como simple carpintero. No tenía preocupaciones: todos los días, a las cuatro y media de la tarde, podía olvidarse por completo del trabajo.
Sabía que, de capataz, se pasaría las tardes y los fines de semana pensando en el trabajo del día siguiente y en el de la semana siguiente. Por eso rechazó con firmeza el ascenso.
Hay que hacer notar que Serrador era soltero, no tenía parientes próximos y sólo unos pocos amigos. Podía comportarse como le diera la gana.
No es tan fácil para la mayoría de nosotros Para la mayoría de las personas, el quite de Peter es impracticable.
Consideremos el caso de E. Ceomo, típico ciudadano y padre de familia, que rechazó un ascenso.
Su mujer empezó inmediatamente a regañarle.
«¡Piensa en el futuro de tus hijos! ¿Qué dirían los vecinos si lo supieran? ¡Si me quisieras, estarías deseando prosperar!», etc.
Para saber con seguridad qué dirían los vecinos, la señora Ceomo participó sus penas a unos cuantos amigos de confianza. La noticia se difundió por el barrio. El hijo de Ceomo, al tratar de defender el honor de su padre, se peleó con uno de sus compañeros de escuela y le rompió dos, dientes. El proceso subsiguiente y la cuenta del dentista le costaron a Ceomo 1.100 dólares.
La suegra de Ceomo echó de tal modo leña al fuego en los sentimientos de la señora Ceomo, que ésta abandonó a su marido y obtuvo la separación judicial. Abrumado por la soledad, el oprobio y la desesperación, el pobre hombre se suicidó.
No, rechazar el ascenso no es un camino fácil hacia la felicidad y el bienestar. En el curso de mis investigaciones, no tardé en advertir que para la mayoría de la gente, ¡el quite de Peter no es eficaz!

Una observación reveladora

Mientras estudiaba la estructura jerárquica y las proporciones de ascensos entre los obreros y oficinistas de «La Parrilla Ideal, S.A.», observé que los terrenos que rodeaban el edificio de la Compañía se hallaban esmeradamente cuidados y conservados. Los aterciopelados céspedes y los hermosos macizos de flores denotaban un elevado nivel de competencia hortícola.
Descubrí que P. Verdú, el jardinero, era un hombre feliz y agradable que profesaba un auténtico cariño a sus plantas y un gran respeto a sus herramientas. Estaba haciendo lo que más le gustaba: cultivar la jardinería. Era competente en todos los aspectos de su trabajo, excepto en uno: casi siempre perdía o traspapelaba los recibos y notas de entrega de los artículos servidos a su departamento, aunque atendía perfectamente los pedidos.
La falta de notas de entrega dificultaba la labor del departamento de contabilidad, y Verdú fue reprendido varias veces por el administrador. Sus contestaciones eran vagas.
«Me parece que he debido de plantar los papeles junto a los arbustos.»
«Quizá se los hayan comido los ratones del invernadero.»
Debido a su incompetencia en el trabajo administrativo, cuando fue necesario nombrar un nuevo jefe de los servicios de conservación, Verdú no fue tenido en consideración para ocupar el puesto.
Me entrevisté varias veces con Verdú. Se mostró cortés y cooperador, pero insistió en que perdía los documentos accidentalmente. Interrogué a su mujer. Me dijo que Verdú llevaba cuenta detallada de sus operaciones particulares en materia de jardinería y que podía calcular el coste de todo lo producido en su patio o en su invernadero.

¿Un caso paralelo?

Me entrevisté con M. Revuelta, jefe de taller de «Forjas y Fundiciones del Norte, S.A.», cuya pequeña oficina presentaba siempre un grotesco desorden. Sin embargo, mi estudio de tiempo y funciones reveló que los bamboleantes montones de antiguas facturas y libros de referencia, las cajas de cartón rebosantes de manoseadas hojas de control, los armarios llenos de carpetas sin clasificar, y la colección de planos ya inservibles, sujetos con chinchetas en las paredes, en realidad no formaban parte de las funciones básicamente eficientes de Revuelta.
Me fue imposible decir si estaba o no utilizando conscientemente este desorden para camuflar su
competencia, a fin de evitar el ascenso, a jefe general de talleres.

¿Locura en su método?

J. Reglado era un competente maestro de escuela. Gozaba de una elevada reputación profesional, pero nunca le fue ofrecido el cargo de subdirector. Me pregunté por qué, y empecé a hacer investigaciones.
Un funcionario me dijo:
-Reglado olvida hacer efectivos los cheques de su sueldo. Cada tres meses, tenemos que recordarle que nos gustaría que cobrara sus cheques, a fin de tener los libros en orden. La verdad es que no puedo comprender a una persona que no presenta al cobro sus cheques.
Continué interrogando.
-¡No, no! No desconfiamos de él -fue la respuesta-. Pero, naturalmente, uno se pregunta si tendrá alguna fuente privada de ingresos.
Pregunté:
-¿Sospecha usted que podría encontrarse mezclado en alguna clase de actividades ilegales?
-¡Ni mucho menos! No tenemos la más mínima prueba en contra de él. ¡Es un maestro excelente! ¡Un hombre bueno! ¡De una reputación intachable!

Figura 24. ¿Era mera casualidad que Reglado fuera feliz en su puesto de maestro?

A pesar de estas protestas, saqué la conclusión de que la jerarquía no puede confiar en un hombre
que sabe administrarse tan bien que no se apresura a dirigirse al Banco para hacer efectivo o depositar el cheque de su sueldo para saldar sus cuentas pendientes. En resumen, Reglado se ha manifestado incompetente para comportarse como se espera que se comporte el empleado típico; en consecuencia, se ha hecho a sí mismo inelegible para el ascenso.
¿Era mera casualidad que Reglado fuera feliz en su puesto de maestro y no deseara ser ascendido a funciones administrativas?

¿Existe una pauta?

Investigué muchos casos similares de lo que parecía ser deliberada incompetencia, pero nunca pude decidir con seguridad si el comportamiento era consecuencia de un planteamiento consciente o de una motivación inconsciente.
Una cosa estaba clara: estos empleados habían eludido el progreso, no rechazando el ascenso -ya hemos visto lo desastroso que esto puede ser-, ¡sino ingeniándoselas para que nunca les fuera ofrecido el ascenso!

¡EUREKA!

Ésta es una forma infalible de soslayar el ascenso final; ésta es la clave para gozar de salud y felicidad en el trabajo y en la vida privada; ésta es la Incompetencia Creadora.

Una técnica acreditada

No importa si Verdú, Revuelta, Reglado y otros empleados de posición similar están evitando el ascenso final consciente o inconscientemente. Lo que importa es que podemos aprender de ellos cómo lograr este objetivo vitalmente importante. («Vitalmente importante» no es una figura de dicción: la técnica correcta puede salvarle la vida.)
El método se reduce a lo siguiente: Crear la impresión de que uno ha alcanzado ya su nivel de incompetencia.
Se consigue esto manifestando uno o más de los síntomas no médicos de colocación final.

Verdú, el jardinero, manifestaba una forma leve de papirofobia. Revuelta, el jefe de taller, le parecía, a un observador casual, un papirómano avanzado. Reglado, el maestro de escuela, dando largas al depósito de los cheques de su sueldo, mostraba una grave, aunque insólita, forma del síndrome de vaivén.
La incompetencia creadora conseguirá resultados óptimos si elige usted una zona de incompetencia que no le impida directamente llevar a cabo las obligaciones principales de su actual posición.

Algunas técnicas sutiles

Para un oficinista, una costumbre tan poco espectacular como la de dejar abiertos los cajones de la mesa al final de la jornada de trabajo produce, en algunas jerarquías, el efecto deseado.
Otra maniobra eficaz es el despliegue de una exagerada y oficiosa economía, como apagar las luces, cerrar los grifos, o recoger del suelo y de las papeleras anillas de goma y clips, acompañado todo ello de inusitadas reflexiones sobre el valor del ahorro.

Destacarse de los demás

Negarse a pagar la cuota correspondiente de los fondos caritativos de la empresa o del departamento; abstenerse de beber café durante el período de descanso; llevarse la comida a un lugar de trabajo en el que todo el mundo come fuera; la insistencia en apagar los radiadores y abrir las ventanas; negar aportaciones a las colectas para regalos de boda o de jubilación; un mosaico de distante excentricidad (el complejo de Diógenes) creará la cantidad justa de sospecha y desconfianza que descalifica para el ascenso.

TÁCTICAS AUTOMOTORAS.

Un jefe de departamento muy eficiente evitó el ascenso al aparcar su coche en el espacio reservado al presidente de la Compañía.
Otro ejecutivo conducía siempre un coche un año más antiguo, y quinientos dólares más barato en el precio original, que los coches de sus compañeros.

ASPECTO PERSONAL.

La mayoría de las personas están de acuerdo en principio con el dicho de que el hábito no hace al monje, pero en la práctica un empleado será juzgado por su aspecto. Aquí, por tanto, existe un amplio campo para la incompetencia creadora.
Vestir desaliñadamente o con prendas ligeramente raídas, la irregularidad en el baño, la negligencia ocasional en arreglarse el pelo o el descuido ocasional al afeitarse (el pequeño, pero visible apósito junto a una pequeña gota de sangre seca, o el pequeño mechón de barba respetado por la navaja) son técnicas muy útiles.
Las mujeres pueden llevar exceso de maquillaje o demasiado poco, combinado quizá con un peinado inapropiado o fuera de lugar. Los perfumes excesivamente fuertes y las joyas excesivamente llamativas dan buen resultado en muchos casos.

MÁS EJEMPLOS DE LA VIDA REAL.

Para su guía e inspiración, he aquí varios magníficos ejemplos de incompetencia creadora que he observado en mis estudios1.
1 Al menos, creo haberlos observado. La característica de la perfecta incompetencia creadora es que nadie, ni siquiera el jerarquiólogo experto, puede jamás estar seguro de que no es incompetencia pura y simple.

El señor F. se declaró a la hija del jefe en la fiesta anual de cumpleaños del fundador de la empresa. La muchacha acababa de graduarse en un centro académico de Europa, y F. no la había visto jamás antes de esa ocasión. Naturalmente, no consiguió a la hija y, naturalmente también, se inhabilitó a sí mismo para el ascenso.

Figura 25. El señor F. se declaró a la hija del jefe

La señorita L. de la misma empresa, se las arregló para ofender a la esposa del jefe en la misma fiesta, imitando su curiosa forma de reír cuando ella podía oírle.
El señor P. hizo que un amigo le hiciera a la oficina una llamada telefónica fingidamente amenazadora. Al alcance de la vista y el oído de sus compañeros, P. reaccionó dramáticamente, suplicó «piedad» y «más tiempo» y rogó: «No se lo diga a mi mujer. Si ella se entera de eso, será su muerte.» ¿Se trataba de una de las bromas típicamente estúpidas de P., o era una inspirada muestra de incompetencia creadora?
Nueva visita a un viejo amigo Recientemente, revisé el caso de T. Serrador, el carpintero cuya feliz utilización del quite de Peter he descrito al principio de este capítulo.
En los últimos meses ha estado comprando ejemplares en edición barata de walden2 y regalándoselos a sus compañeros y superiores, en cada caso con unas cuantas observaciones sobre los placeres de la irresponsabilidad y las alegrías del trabajo eventual.
Completa el regalo con un insistente interrogatorio para ver si el receptor ha leído el libro y lo que de él ha comprendido. Denomino a este oficioso didacticismo el complejo de Sócrates.
Serrador me informa de que han cesado las ofertas de ascenso. Naturalmente, me sentí un poco decepcionado ante la situación del único ejemplo viviente de feliz quite de Peter (feliz en el sentido de que había conjurado el ascenso ofrecido sin hacerle sentirse desgraciado). Sin embargo, esta decepción quedó contrapesada por el placer de ver una elegante prueba del hecho de que
¡LA INCOMPETENCIA CREADORA, VENCE SIEMPRE AL QUITE DE PETER!
2 Thoreau, Henry D. (1817-1862). Walden, o la vida en los bosques, 1854

Una preocupación importante
Un estudio atento del capítulo XII le dará a usted abundantes ideas para desarrollar su propia forma de incompetencia creadora. Debo, sin embargo, recalcar la extraordinaria importancia de ¡ocultar el hecho de que usted quiere evitar el ascenso!
Como camuflaje, puede usted incluso rezongar ocasionalmente con sus compañeros: «¡Hay que ver cómo ascienden algunos individuos en esta casa, mientras que a otros se les da de lado! »

¿SE ATREVE USTED A HACERLO?

Si aún no ha alcanzado usted la colocación final en la plataforma de Peter, puede descubrir una incompetencia irrelevante.
Hállela, y practíquela con diligencia. Le mantendrá a usted en un nivel de competencia y le proporcionará la gran satisfacción personal de realizar algún trabajo útil.
¡La incompetencia creadora plantea, sin duda alguna, un desafío tan grande como el tradicional anhelo de una categoría superior!
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13 - SALUD Y FELICIDAD EN EL CA CERO


El Principio de Peter Dr. Laurence J. Peter y Raymond Hull
Capítulo Decimotercero

¿POSIBILIDAD 0 SUEÑO FANTASTICO?
Ignoran las enfermedades futuras, nada, les importa fuera del presente.
T. Gray
Cuando un empleado alcanza su nivel de incompetencia (programa de Peter), se dice que tiene un cociente de ascenso (CA) igual a cero1. En este capítulo expondré cómo reaccionan diferentes empleados ante esta situación.

ENFRENTARSE A LA SÓRDIDA VERDAD (NO RECOMENDADO)
El empleado se da cuenta conscientemente de que ha obtenido la colocación final, alcanzado nivel de incompetencia, mordido más de lo que puede masticar, que se ha metido en demasiadas honduras o ha «llegado». (Estos términos son sinónimos.)
El tipo de empleado que es capaz de comprender esta verdad tiende a identificar incompetencia y
pereza; al dar por supuesto que no está trabajando con suficiente intensidad, se siente culpable.
Piensa que trabajando con más intensidad, vencerá las dificultades iniciales del nuevo puesto y se
tornará competente. En consecuencia, se aguijonea a sí mismo de modo implacable, toma café en
abundancia, continúa trabajando cuando llega la hora de comer y se lleva trabajo a casa por la noche y en los fines de semana.
No tarda en caer víctima del síndrome de colocación final.

La ignorancia es felicidad

Muchos empleados nunca se dan cuenta de que han alcanzado su nivel de incompetencia. Se mantienen perpetuamente ocupados, nunca pierden la esperanza de nuevos ascensos y permanecen, por tanto, felices y sanos.
Naturalmente, usted preguntará: «¿Cómo lo hacen?»

SUSTITUCIÓN: EL SALVAVIDAS
En vez de cumplir los deberes propios de su cargo, los sustituye por algún otro conjunto de deberes, que cumple a la perfección.

Describiré varias técnicas de sustitución.
Técnica N° 1: Preparación perpetua

Enfrentado a una tarea importante, el empleado competente la comienza, simplemente. El sustituidor tal vez prefiera ocuparse en actividades preliminares. He aquí varios métodos muy utilizados.

a) CONFIRMAR LA NECESIDAD de acción.
El verdadero sustituidor nunca puede obtener
suficientes pruebas. Su lema es «más vale prevenir que lamentar», o «cuanta más prisa, menos rapidez».
1 Cociente de ascenso:
expresión numérica de las perspectivas de ascenso del empleado. Cuando CA desciende a cero, se halla completamente descalificado para el ascenso. El CA se explica extensamente en El perfil de Peter, una monografía inédita sobre los aspectos matemáticos de la incompetencia.Pase suficiente tiempo confirmando la necesidad, y la necesidad desaparecerá. (Prognosis de Peter.) Por ejemplo, al organizar la lucha contra e hambre, estudie la necesidad durante el tiempo suficiente, ¡y acabará descubriendo que la lucha no es ya necesaria!

b) ESTUDIAR METODOS ALTERNATIVOS de hacer lo que haya que hacer.
Supongamos que, después de una adecuada investigación preliminar, se confirma la necesidad. El sustituidor querrá estar seguro de que elige el curso de acción más eficiente, por mucho que sea el tiempo que tarde en encontrarlo. La técnica de «método alternativo» es en sí misma un sustitutivo y una forma menos despavorida del síndrome de vaivén.

c) OBTENER CONSEJOS DE EXPERTOS, con objeto de que el plan finalmente elegido pueda ser llevado a cabo de modo eficaz. Se constituirán comités, y la cuestión será remitida a estudio.
Una variante de esta técnica, recurrir a expertos desaparecidos en vez de vivos, es buscar precedentes.

d) PRIMERO LO PRIMERO.
Esta técnica implica una minuciosa, concienzuda y prolongada atención a cada fase preparatoria de la acción: la acumulación de abundantes reservas de impresos, pertrechos, dinero, etc., a fin de consolidar la posición presente antes de iniciar el avance hacia el objetivo.

Preparación perpetua: Un ejemplo instructivo
He aquí un interesante caso que muestra la utilización de varias de estas técnicas. G. Ardilla, subdirector del Departamento de Beneficencia y Descanso, gozaba de una gran reputación de competencia a causa de su extraordinaria habilidad para conseguir que los Gobiernos y las Fundaciones de caridad se desprendieran de sumas de dinero con destino a estimables causas locales.
Se declaró la guerra contra la pobreza. Ardilla fue ascendido a director coordinador del programa contra la desigualdad, sobre la base de que, puesto que comprendía tan bien a los poderosos, debería ser muy competente para ayudar a los débiles.
Mientras escribo esto, Ardilla continúa recaudando fondos afanosamente para levantar un suntuoso edificio de oficinas que albergue a su personal y quede como monumento permanente al espíritu de ayudar a los necesitados. (Primero, lo primero.)
«Queremos que los pobres vean que no han sido olvidados por su Gobierno», explica Ardilla.
Después, se propone convocar un Consejo asesor para la lucha contra la desigualdad (obtener consejo de expertos), recaudar dinero para un estudio de los problemas de los situados en posición de desventaja (confirmar la necesidad), y realizar una gira por el mundo occidental para inspeccionar proyectos similares que se hallen en preparación o en funcionamiento en otros lugares (estudiar métodos alternativos).
Hay que señalar que Ardilla está ocupado de la mañana a la noche, es feliz en su nuevo puesto y cree sinceramente que está realizando un buen trabajo. Declina modestamente invitaciones a valorar su buena imagen presentándose a un cargo electivo. En resumen, ha conseguido una sumamente eficaz sustitución.

Técnica N° 2: Especialización en cuestión marginal

P. Guzmán fue ascendido a director de una ruinosa sucursal de la «Compañía de Divanes y Sofás El Reposo», con la misión concreta de incrementar la producción y que la sucursal fuera rentable.
Era incompetente para esta tarea, lo comprendió en el acto y, en consecuencia, cesó en seguida de
dedicarse a la cuestión de la productividad. Efectuó una sustitución, dedicándose con entusiasmo a la organización interna de la fábrica y las oficinas.
Se pasaba el tiempo cerciorándose de que no existían fricciones entre empresa y trabajadores, que las condiciones de trabajo eran agradables y que todos los empleados de la fábrica formaban, como decía él, «una gran familia bien avenida».
Afortunadamente para él, Guzmán se había llevado consigo, como subdirector, a V. Vigor, un joven que no había alcanzado todavía su nivel de incompetencia. Gracias a la enérgica acción de Vigor, la sucursal fue revitalizada y obtuvo unos apreciables beneficios.
Guzmán recibió los honores y se sintió orgulloso de su «éxito». Había sustituido apropiadamente y alcanzando felicidad con ello.

El lema para los especialistas en cuestión marginal es:
Ocúpate de los cerros y las montañas se ocuparán de sí mismas

D. Vial era un competente subdirector de una escuela elemental de Buenavilla, bien dotado intelectualmente y que sabía mantener la disciplina entre sus alumnos y la moral entre los maestros. Tras el ascenso, encontró su nivel de incompetencia como director: carecía del tacto necesario para tratar con las organizaciones de padres de alumnos, periodistas, con el inspector de distrito de enseñanza elemental y con los miembros por elección de la junta escolar. Cayó en desgracia con los funcionarios, y, a los ojos del público, la reputación de su escuela comenzó a declinar.
Vial acometió una ingeniosa especialización marginal. Desarrolló una preocupación obsesiva por
los problemas de tráfico humano, por los atascos, amontonamientos y choques causados por el movimiento de alumnos y maestros a lo largo de salas, corredores, recodos y escaleras.
Utilizando planos a gran escala del edificio ideó un complicado sistema de circulación. Hizo pintar rayas y flechas de diversos colores sobre las paredes y los suelos. Insistió en un estricto cumplimiento de sus leyes de tráfico. No se permitía a ningún alumno atravesar una raya blanca.
Supongamos que un muchacho era enviado, durante la clase, desde su aula a otra aula situada
exactamente enfrente, al otro lado del corredor, para llevar un recado. No podía atravesar la línea que discurría por el centro: tenía que caminar hasta el extremo del corredor, dar la vuelta al extremo de la línea, y, luego, retroceder por el otro lado.
Vial se pasaba mucho tiempo merodeando por el edificio, al acecho de las violaciones de su sistema; escribió sobre el particular numerosos artículos en diversas publicaciones profesionales; acompañó por el edificio a grupos de visitantes constituidos por educadores especialistas marginales; en la actualidad se halla dedicado a la confección de un libro sobre esta cuestión, ilustrado con abundantes planos y fotografías, Está atareado y satisfecho, y goza de perfecta salud, sin el menor signo del síndrome de colocación final. ¡Otro triunfo para la especialización en cuestión marginal!

Técnica N° 3:
La imagen sustituye a la realidad

La señora Chalán, profesora de matemáticas de la escuela superior de Buenavilla, se pasa la mayor parte de la clase hablando a sus alumnos de lo interesante e importantes que son las matemáticas. Diserta sobre la historia, el estado actual y la probable evolución futura de las matemáticas. El verdadero trabajo de aprender matemáticas se lo encomienda a los alumnos como deberes para casa.
Las clases de la señora Chalán son brillantes e interesantes; la mayoría de sus alumnos piensan que es una buena profesora. No progresan mucho en la asignatura, pero creen que ello se debe solamente a la dificultad de la materia
La señora Chalán también cree firmemente que es una buena profesora; cree que sólo los celos de
otros profesores menos competentes situados por encima de ella en la jerarquía le impiden el ascenso. Así que va siempre con un virtuoso aire de dignidad ofendida.
La señora Chalán está sustituyendo. Su técnica no es insólita, y puede ser utilizada consciente o inconscientemente. La regla es: para obtener satisfacción personal, una onza de imagen vale por
una libra de realidad. (Placebo de Peter.)
Obsérvese que, aunque esta técnica proporciona satisfacción a quien la usa, ¡no siempre necesariamente satisface a la persona de quien aquél depende!
El placebo de Peter es bien comprendido por los políticos en todos los niveles. Hablarán de la importancia, la inviolabilidad, la fascinante historia del sistema democrático (o del sistema monárquico, comunista, o del sistema tribal, según los casos), pero poco o nada harán para cumplir los verdaderos deberes de su cargo.
Esta técnica es muy utilizada también en las artes. A. Fresco, pintor de Buenavilla, expuso unos cuantos lienzos afortunados, y, luego pareció agotársele la inspiración artística. Se dedicó entonces a dar conferencias sobre el valor del arte. Caso típico es el del escritor de salón, que se pasa todo el día sentado en un café, en su país o en el extranjero, hablando de la importancia de la literatura, de los defectos de otros escritores y de las grandes obras que va escribir algún día,

Técnica N° 4: Irrelevancia total

Esta es una técnica audaz, y a menudo da resultado por esa misma razón.
El preparador perpetuo, el especialista marginal y el promotor de imágenes, no están, como hemos visto, realizando ningún trabajo útil, al menos no el que debían estar haciendo, pero hacen, o hablan sobre ello, algo que se halla en cierto modo relacionado con el trabajo. A veces, los observadores casuales -incluso sus colegas no se dan cuenta de que estas personas están sustituyendo, en vez de producir resultados.
Figura 23. Dejando que el marido y los hijos cuiden de sí mismos.
Pero el irrelevantista total no tiene la menor pretensión de estar realizando su trabajo.
H. Favor, presidente de «Ruedas y Ejes Combinados, S. A.», se pasa todo el tiempo participando en las juntas directivas de organizaciones de caridad: encabezando campañas de recaudación, organizando actividades filantrópicas, alentando a los trabajadores voluntarios y supervisando a los profesionales. Acude a su propio despacho solamente para firmar unos cuantos papeles importantes.
En su irrelevancia, Favor está constantemente en relación con un antiguo adversario -ahora buen amigo, T. Gayo, vicepresidente vitalicio del sindicato de montadores. Gayo forma parte de muchos de los comités de caridad a que pertenece también Favor, y tampoco él hace nada útil en su propio despacho.
Juntas de gobierno de Universidades, organismos asesores gubernamentales y comisiones investigadoras son magníficos campos de acción para los irrelevantistas totales.
En las jerarquías industriales y comerciales, esta técnica suele observarse sólo en los niveles superiores. En las jerarquías domésticas, sin embargo, es muy frecuente en el nivel de las amas de casa. Muchas mujeres que han alcanzado su nivel de incompetencia como esposa y/o madre, consiguen una feliz y fructuosa sustitución dedicando todo su tiempo y sus energías a la irrelevancia total y dejando que el marido y los hijos cuiden de sí mismos.

Técnica N° 5: Administrología efímera

Especialmente en las jerarquías grandes y complejas, un empleado veterano e incompetente puede a veces conseguir un nombramiento temporal para actuar como director de otro departamento o presidente accidental de algún comité. El trabajo temporal es sustancialmente distinto del trabajo regular del empleado.
Veamos cómo funciona esta técnica. El empleado ya no tiene que habérselas con su propio trabajo (que, de todas formas, no puede ya realizar por haber alcanzado su nivel de incompetencia), y puede abstenerse justificadamente de emprender ninguna acción importante en el nuevo puesto.
«Yo no puedo tomar esa decisión; debemos dejársela al director permanente, cuando sea nombrado.»
Un diestro administrador efímero puede continuar durante años desempeñando un puesto temporal tras otro, y obteniendo sincera satisfacción de su sustitución.

Técnica N° 6: Especialización convergente

Sabiéndose incompetente para desempeñar todas las obligaciones de su cargo, el especialista convergente opta, sin más, por hacer caso omiso de la mayoría de ellas y concentra su atención y sus esfuerzos en una sola y pequeña tarea. Si es competente para hacerla, continuará con ella; si no, acentuará más todavía su especialización:
F. Negaz, director de la «Galería de Arte» de Buenavilla, no se preocupaba acerca de la adquisición de obras artísticas, exposiciones de cuadros y cuestiones económicas, descuidaba la conservación del edificio y se pasaba todo el tiempo trabajando en el taller de enmarcado de la Galería o recogiendo datos para su Historia del marco en la pintura. Mi última información es que Negaz se ha dado cuenta de que nunca aprenderá todo lo que hay que saber sobre marcos; ha decidido dedicarse al estudio de los diversos tipos de cola que se han usado o pueden usarse en la confección de marcos.

· Un historiador se convirtió en la máxima autoridad mundial sobre los treinta primeros minutos de la Reforma.

· Varios médicos se han hecho famosos estudiando alguna enfermedad de la que solamente existen tres o cuatro casos conocidos, mientras otros se han especializado en una sola pequeña región del cuerpo.

· Un académico que es incompetente para comprender el significado y el valor de una obra literaria puede escribir un tratado titulado Estudio comparado del uso de la coma en las obras literarias de Otto Scribbler.

LA SUSTITUCIÓN RECOMENDADA
Los ejemplos que he citado, y otros, que sin duda, se le ocurrirán a usted, muestran que, desde el punto de vista del empleado, la sustitución es, con mucho, la forma más satisfactoria de adaptarse a la colocación final.
El logro de una eficaz sustitución impedirá de ordinario el desarrollo del síndrome de colocación final y permitirá al empleado continuar el resto de su carrera, satisfecho de sí mismo y con buena salud, en su nivel de incompetencia.
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C 12 - INDICIOS NO MEDICOS DE COLOCACIÓN FINAL

Capítulo Decimosegundo

INDICIOS NO MEDICOS DE COLOCACIÓN FINAL

¿Cómo puedo distinguir los signos y las seña
H. W. Longfelow

UNA NECESIDAD LARGO TIEMPO SENTIDA

A menudo, es útil saber quién ha alcanzado la colocación final en una jerarquía y quién no.
Desgraciadamente, no siempre es posible examinar la ficha médica de un empleado para ver si se trata o no de un caso de síndrome de colocación final. He aquí, pues, unos cuantos signos que le servirán de guía.

TABULOLOGIA ANORMAL

Es ésta una importante y significativa rama de la jerarquiología.
El empleado competente suele tener sobre su mesa sólo los libros, papeles e instrumentos que necesita para su trabajo. Tras la colocación final, es probable que el empleado adopte alguna organización desacostumbrada y altamente significativa de su mesa.

Fonofilia

El empleado racionaliza su incompetencia quejándose de que no puede mantener un contacto suficientemente estrecho con sus colegas y sus subordinados. Para remediarlo, instala sobre su mesa varios teléfonos, uno o más aparatos de intercomunicación provistos de botones, luces parpadeantes y altavoces, así como uno o más magnetófonos. El fonofílico no tarda en desarrollar la costumbre de utilizar dos o más de estos aparatosas mismo tiempo; éste es un signo infalible de fonofilia galopante. Los casos de este tipo degeneran rápidamente y, por lo general, son considerados incurables. (La fonofilia, dicho sea de paso, se observa en la actualidad cada vez con más frecuencia entre mujeres que han alcanzado su nivel de incompetencia como amas de casa. Es característica la instalación en la cocina de un complicado sistema micrófono-altavozconmutador-
teléfono que le permite al ama de casa mantenerse en contacto constante, estrecho y simultáneo con sus vecinos, su proveedor de comestibles, su lavandería, su sala de juegos, su entrada trasera y su madre.)

Papirofobia

El papirófobo no puede soportar papeles o libros en su mesa ni, en casos extremos, en ningún lugar de su despacho. Probablemente, cada pedazo de papel constituye para él un recordatorio del trabajo que no es capaz de hacer: ¡no es extraño que aborrezca verlos!
Pero él convierte su fobia en una virtud y, «conservando una mesa limpia», como lo llama, espera crear la impresión de que despacha todos sus asuntos con increíble rapidez.

Papiromanía

La papiromanía, lo contrario exactamente de la papirofobia, hace al empleado abarrotar su mesa con montones de papeles y libros que jamás usa. Consciente o inconscientemente, trata así de enmascarar su incompetencia dando la impresión de que tiene demasiado que hacer, más de lo que ningún ser humano podría realizar.

Archivofilia

Estamos aquí en presencia de una manía por la ordenación y clasificación precisa de papeles, generalmente combinada con un miedo patológico a la pérdida de cualquier documento.
Manteniéndose a sí mismo ocupado con la reordenación y- revisión de asuntos pasados, el archivofílico impide a otras personas -y se impide a sí mismo- comprender que está realizando muy poco, o nada en absoluto, de importancia actual. Su obsesión con los archivos fija de tal modo su visión en el pasado que sólo de mala gana vuelve su atención al presente.

Gigantismo tabulatorio

Obsesión por tener una mesa más grande que sus colegas.

Tabulofobia privata

Completa exclusión de mesas del despacho. Este síntoma se observa solamente en los más altos grados jerárquicos.

MANIFESTACIONES PSICOLÓGICAS

En mis investigaciones he pasado mucho tiempo en salas de espera, entrevistando a clientes y colegas cuando salían de despachos de ejecutivos. De esta forma, he descubierto varias interesantes manifestaciones psicológicas de colocación final.

Autocompasión
Muchas conversaciones de ejecutivos se reducían al relato, por parte del empleado situado en un alto cargo, de quejumbrosas historias respecto a su situación.
· «Nadie me aprecia realmente.»
· «Nadie coopera conmigo.»
· «Nadie comprende que la incesante presión ejercida desde arriba y la irremediable incompetencia existente abajo me hacen totalmente imposible realizar un trabajo adecuado y mantener una mesa limpia.»
Esta autocompasión se combina generalmente con una fuerte tendencia a rememorar los «buenos tiempos», cuando el autor de las lamentaciones trabajaba en un puesto de menos categoría, en un nivel de competencia.
A este combinado de emociones, autocompasión sentimental, denigración del presente e irracional alabanza del pasado, lo denomino complejo de los viejos tiempos.
Una característica interesante del complejo de los viejos tiempos consiste en que, aunque el paciente típico pretende ser un mártir en su actual posición, ¡ni por un momento sugiere jamás que otro empleado estaría más capacitado para ocupar su puesto!

Rigor cartis

En empleados situados en el nivel de incompetencia, he observado a menudo rigor cartis, un interés anormal en la confección de mapas y diagramas de organización y funcionamiento, y una obstinada insistencia en señalar el rumbo de cada fragmento de negocio de acuerdo con las, líneas y las flechas del mapa, independientemente de las demoras o las pérdidas que puedan derivarse.
El paciente de rigor cartis exhibirá a menudo destacadamente sus mapas en las paredes del despacho, y puede vérsele a veces, olvidado de su trabajo, contemplando adorativamente a sus iconos.

Alternación compulsivo

Algunos empleados, al obtener la colocación final, tratan de enmascarar su inseguridad manteniendo a sus subordinados en perpetuo desconcierto.
Un ejecutivo de este tipo recibe un informe escrito; lo aparta a un lado y dice: «No tengo tiempo para leerme toda esa basura. Dígamelo a su manera..., y brevemente,»
Si el subordinado aventura una sugerencia verbal, este hombre le interrumpe en medio de la frase, diciendo: «No puedo ni empezar a pensar en ello hasta que me lo ponga usted por escrito. »
Un empleado seguro de sí mismo será desinflado con una reprimenda, uno tímido será aturdido con una ostentación de familiaridad. Al principio, puede uno confundir la alternación compulsivo con la técnica ascensional de Potter, pero se trata de cosas completamente distintas. El método de Potter está destinado a promover a quien lo usa hasta su nivel de incompetencia. La alternación compulsiva es fundamentalmente una técnica defensiva empleada por un jefe que ha alcanzado su nivel.
Los subordinados de este hombre dicen: ,«Uno nunca sabe a qué atenerse con él.»

El síndrome del vaivén.

En el síndrome del vaivén se advierte una completa incapacidad para adoptar las decisiones apropiadas al rango del paciente. Un empleado de este tipo puede sopesar interminable y minuciosamente los pros y los contras de una cuestión, pero no puede resolverse por un extremo o por el otro. Racionalizará su inmovilidad con graves alusiones al «proceso democrático» o a «considerar las cosas con perspectiva». Generalmente, su forma de tratar los problemas que llegan hasta él es dejarlos dormir en el limbo, hasta que algún otro toma una decisión o hasta que es demasiado tarde para una solución.
Observo que, muchas veces, las víctimas del vaivén son también papirófobos, por lo que tienen que encontrar algún medio de desembarazarse de los papeles. Para conseguirlo, se suelen utilizar
las transferencias hacia abajo, hacia arriba y hacia afuera.
En la transferencia hacia abajo, los papeles son enviados a un subordinado con la orden: «No me maree con semejantes menudencias.» Así, el subordinado se ve obligado a decidir una cuestión que está realmente por encima de su nivel de responsabilidad.
La transferencia hacia arriba requiere ingenio: la víctima del vaivén debe examinar el caso hasta encontrar alguna pequeña cuestión que se salga de lo ordinario, la cual justificará remitir el asunto a un nivel superior.
La transferencia hacía afuera consiste, simplemente, en reunir un comité de personal de igual categoría que la víctima y seguir la decisión de la mayoría. Una variante de esto es el desvío al hombre de la calle: enviar los papeles a algún otro, que realizará una encuesta para averiguar qué piensa del asunto el ciudadano medio.
Una víctima del vaivén, que prestaba servicios en la Administración pública, resolvió su problema de una manera original. Cuando tenía un caso que no podía resolver, se limitaba a sacar durante la noche el expediente de la oficina y lo destruía.

Un caso clásico

Shakespeare describe una interesante manifestación de colocación final; un prejuicio irracional contra subordinados o colegas motivado por algún detalle del aspecto físico y sin relación ninguna con la realización de su trabajo. Pone en boca de Julio César las palabras siguientes:
Rodéame de hombres gruesos y lustrosos...
He allí a Casio, con su semblante famélico y enjuto; piensa demasiado; hombres semejantes son peligrosos Se ha informado autorizadamente que Bonaparte, hacia el final de su vida, empezó a juzgar a los hombres por el tamaño de su nariz y que otorgaba ascensos sólo a quienes la tuvieran grande.
Algunas víctimas de esta obsesión pueden conectar sus infundadas aversiones a insignificancias tales como la forma de una barbilla, un acento regional, el corte de una chaqueta o el grosor de un nudo de corbata. La incompetencia real o incompetencia en el puesto es pasada por alto.

Denomino a este prejuicio la transferencia cesariana.

Inercia carcajeante

Un indicio seguro de colocación final es la costumbre de contar chistes en vez de ir al grano.

Estructurofilia

La estructurofilia consiste en una excesiva preocupación por los edificios -su diseño, construcción, mantenimiento y reconstrucción- y una creciente preocupación por el trabajo que se desarrolla, o se supone que se está desarrollando, dentro de ellos. He observado estructurofilia en todos los niveles jerárquicos, pero, indudablemente, alcanza su más perfecto desarrollo en los políticos y los rectores de Universidades. En sus manifestaciones patológícas extremas (gargantuam monumentalis) llega una fase en que la víctima experimenta una compulsión a construir grandes mausoleos o estatuas conmemorativas. Los antiguos egipcios y los modernos californianos del Sur parecen haber sufrido en alto grado esta enfermedad.
Hay quien, erróneamente, ha identificado la estructurofilia con el complejo de edificio. Debemos precisar claramente la diferencia entre esta sencilla preocupación por las estructuras y el complejo de edificio, que implica un gran número de actitudes densamente interrelacionadas, interconectadas y complicadas. El complejo de edificio tiende a afectar a filántropos que desean mejorar la educación, los servicios sanitarios o la instrucción religiosa

Figura 22. Un indicio seguro de colocación final es la costumbre de hacer chistes en vez de ir al grano.

Consultan a expertos en estas materias y encuentran a tantos en sus respectivos niveles de incompetencia que resulta imposible la formulación de un programa positivo. Lo único en que coinciden es en construir un nuevo edificio. Frecuentemente, el educador, doctor o clérigo asesor, padece estructurofilia, y, por tanto, su recomendación al donante es: «Deme un nuevo edificio.»
Comités parroquiales, juntas escolares, consejos de fundaciones se encuentran en la misma situación de complejo. Ven tanta incompetencia en las profesiones, que deciden invertir en edificios, en vez de hacerlo en personas y en programas. Al igual que ocurre con otros complejos psicológicos, esto da lugar a un comportamiento extravagante.

SECCIÓN MEJORA DE PROGRAMA RELIGIOSO.

El comité parroquias de la Iglesia Euforista de Buenavilla se hallaba preocupado por la disminución de asistentes al templo. Se examinaron varias proposiciones. Un grupo recomendaba el cambio de pastor. Estaban cansados de los sermones tradicionalistas del reverendo Theo Logal, desconectados de la condición humana contemporánea. Como consecuencia de ello, se solicitó la presencia de clérigos invitados. Fueron planteadas cuestiones referentes a la revolución sexual, el abismo entre generaciones, la inutilidad de la guerra y la nueva moralidad. Algunos de los miembros más conservadores de la iglesia amenazaron con marcharse si continuaban aquellos «atrevidos» sermones. El comité convino finalmente en que la solución más aceptable sería la construcción de un nuevo edificio y una nueva iglesia. Se conservó al antiguo pastor con su mismo bajo sueldo. Una vez , terminado el nuevo edificio, el comité advirtió que la pequeña
congregación parecía más pequeña aún en la amplia iglesia nueva. Volvió a considerarse la recomendación en favor de un clero más dinámico, pero fue rechazada porque se decidió que sería imposible encontrar un hombre mejor por un sueldo tan bajo. Además, se concluyó, esto podría dificultar gravemente el pago del nuevo órgano y la construcción del nuevo centro social.

Cuál es cual

Generalmente, la víctima de estructurofilia tiene una necesidad patológica de hacer construir un edificio o monumento que lleve su nombre, mientras que el complejo de edificio aflige a los que tratan de mejorar la calidad de alguna empresa humana, que acaban limitándose solamente a levantar otro edificio.

TICS Y EXTRAÑOS HABITOS

Los hábitos físicos excéntricos y los tics hacen su aparición poco después de haberse alcanzadola colocación final. Un ejemplo notable es la confricación palmar de Heep, tan agudamente observada y vívidamente descrita por C. Dickens.
Mencionaría también bajo este epígrafe hábitos tales como el morderse las uñas, tamborilear con los dedos o dar golpecitos con lápices sobre las mesas, hacer crujir los nudillos, juguetear con plumas, lápices y sujetapapeles, estirar y soltar distraídamente anillas de goma y exhalar fuertes suspiros sin ninguna causa aparente de pesar. A menudo, el S.C.F. pasa inadvertido porque el paciente adopta la pose de permanecer como absorto, con la mirada fija en una distancia media, durante indefinidos espacios de tiempo. Los observadores inexpertos se sienten inclinados a pensar que se halla absorto en las graves responsabilidades de su alto cargo. Los jerarquiólogos saben mejor a qué atenerse.

HÁBITOS DE EXPRESION REVELADORES

Desconcertar al interlocutor

La codigofilia inicial y digital consiste en una obsesión por hablar con letras y números en vez de hacerlo con palabras. Por ejemplo, «F.O.B. está en N.Y. como C.O. del C.M.E. de la U.B. para 802.»
Cuando el interlocutor comprende, si llega a comprenderlo, que Frederick Orville Blamesworthy está en Nueva York como Coordinador Operativo del Centro de Material de Enseñanza de la Universidad de Boondock resolviendo asuntos referentes a la ley federal 802, ha perdido la oportunidad de observar que quien hablaba no sabía realmente gran cosa. Los codigofílicos consiguen hacer que lo trivial parezca importante, que es lo que quieren.

Muchas palabras, pocas ideas

Algunos empleados, en colocación final, dejan de pensar, o al menos, reducen drásticamente su actividad cogitativa. Para ocultarlo, desarrollan esquemas de conversación de uso general o, en el
caso de figuras públicas, discurso de uso general. Se componen de frases que tengan aire solemne, pero que son lo suficientemente vagas para ser aplicables a todas las situaciones, cambiando, en todo caso, unas pocas palabras cada vez para acomodarse al auditorio de que se trate.
Mi proyecto de investigación de cestos de papeles y cubos de la basura de ejecutivos1 reveló las siguientes notas, evidentemente fragmentos de un borrador de discurso para todo uso. Su autor
tiene ya bastantes problemas sin necesidad de que dé a conocer su nombre. Mi finalidad es instruir, no humillar. He aquí sus notas.
Señoras y/o caballeros:
En estos agitados tiempos, constituye para mí un gran placer hablarles a ustedes sobre el importante tema de............................
..... Es ésta una materia en la que se han realizado extraordinarios progresos. Naturalmente, y justamente, nos sentimos orgullosos de cuanto hemos conseguido en el ámbito local, mas no debemos omitir nuestras palabras de homenaje a aquellos individuos y grupos que han realizado descollantes aportaciones a una mayor escala, en el plano
regional, nacional y, ¿por qué no decirlo?, también en el plano internacional...
Aunque no debemos subestimar jamás las maravillas que pueden ser conseguidas mediante la dedicación, resolución y persistencia personales, sugiero, no obstante, que pecaríamos de presuntuosos si pensáramos que podemos resolver problemas que han desafiado a los mejores cerebros de las generaciones pretéritas y presentes. En conclusión, pues, permítanme declarar, rotunda e inequívocamente, mi postura. Apoyo firmemente el progreso; exijo progreso; ¡espero ver progreso! Pero lo que deseo y busco es progreso auténtico, no simples mudanzas y oscilaciones motivadas por una mera ansia de novedades. Yo sugiero, amigos míos, que ese auténtico progreso sólo será alcanzado si fijamos nuestras mentes, manteniéndolas inconmoviblemente fijas, en nuestra gran herencia histórica y en aquellas esplendorosas tradiciones en las que, ahora y siempre, reposa nuestra verdadera fuerza.

1 Este método de investigación ha sido restringido. Algunas empresas han instalado en sus oficinas cubos de basura cerrados con llave para impedir la piratería de ideas por parte de los competidores. Una empresa de eliminación de basuras carga diariamente el contenido de los cubos en un camión, donde al instante queda convertido en un polvo grisáceo e inidentificable

UN AVISO PARA EL SUFICIENTE

Mire a su alrededor en busca de los signos que acabo de describir. Le serán de gran ayuda para analizar a sus compañeros de trabajo. Pero su tarea más difícil será el autoanálisis.

Jerarquiólogo: ¡cúrate a ti mismo!

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